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    "title": "Mi Vida Hasta el Primer Encuentro",
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        "text": "Quería simplemente contar lo que fue mi vida antes de mi fantástico encuentro del 13 de diciembre de 1973, para responder a las numerosas personas que me preguntaban qué había hecho antes y si me habían ocurrido acontecimientos extraordinarios durante mi infancia que pudieran hacer presagiar tal destino. Yo mismo me sorprendí, al hurgar en mis recuerdos —cuando pensaba que nada extraordinario se había producido al principio de mi vida—, al constatar que resurgían escenas (escenas que, puestas una tras otra, formaban un todo) y que mi vida había sido verdaderamente guiada para que yo fuera lo que era y para que me encontrara allí donde me encontraba el 13 de diciembre de 1973."
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        "text": "Prácticamente había terminado de escribir todo eso cuando tuvo lugar el segundo encuentro. Resumí entonces al máximo el texto de mis recuerdos a fin de dar el mayor lugar al segundo mensaje y al relato de este segundo contacto, aún más fantástico que el primero."
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        "text": "¡Dos años! Pronto dos años que me esfuerzo, mal que bien, en hacer irradiar esta verdad demasiado grande para mí. El tiempo pasa y tengo la impresión de no avanzar. Y sin embargo, a mi alrededor se forma poco a poco un núcleo sólido de gente que ha comprendido que EL LIBRO decía bien LA VERDAD. Setecientos, son setecientos a la hora en que pongo en limpio estas líneas y comprendo hasta qué punto eso es poco y mucho a la vez. Poco cuando se piensa en los cuatro mil millones de hombres que pueblan la Tierra, y mucho cuando se piensa en la poca gente que había, al cabo de dos años, decidido seguir a aquel que, hace dos mil años, había tenido igualmente la pesada carga de ser iniciado y de iniciar a los primitivos de su época."
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        "text": "Estos setecientos, ¿quiénes son? ¿Son, como sin duda complacería a los burlones de turno, esos «papanatas» medios a quienes se les haría tragar cualquier cosa? ¡Pues no! Algunos incluso, entre ellos, son licenciados o doctores en filosofía, psicología, teología, sociología, medicina, física, química, etc. Pero mi admiración va quizá tanto a aquellos que no tienen ningún diploma pues, sin haber adquirido por sus estudios los conocimientos que les permitieran saber que se puede crear científicamente materia viviente y hombres como nosotros, lo sintieron como hombres capaces de dominar la materia y de ponerse en armonía con el universo que son. Debo decir de todos modos que en conjunto soy bastante optimista y que creo haber llevado ya a buen término la misión que me fue confiada, pues, pase lo que me pase, el MADECH está en marcha y nada podrá ya detenerlo."
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        "text": "En dos años he dado aproximadamente cuarenta conferencias y, ciertas preguntas volviendo regularmente, supongo que ciertos puntos del mensaje necesitan ser aclarados, lo que voy a intentar hacer en esta obra. En primer lugar, ¿qué vía seguí antes del encuentro del 13 de diciembre de 1973?"
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        "text": "Debo confesar que hace muy poco tiempo que efectué un retorno sobre mí mismo a fin de ver exactamente de qué modo mi vida había sido guiada para que yo estuviera disponible y listo para entrar en acción en el plano espiritual, psíquico y nervioso en aquella época. Ciertos acontecimientos de mi infancia jamás se me habían aparecido como teniendo la menor significación tomados por separado, hasta que hice la síntesis de ellos. Ahora todo me parece muy claro y recuerdo con emoción aquellos momentos que entonces pensaba sin gran interés. Lejos de mí la idea de contar mi vida considerando que cada acontecimiento de esta última es excepcional, pero se me apareció que mucha gente quería saber más sobre lo que me había ocurrido «antes». Y además, antes que dejar a las malas lenguas contar cualquier cosa, prefiero decirlo todo yo mismo..."
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        "text": "Habiendo nacido de padre desconocido, no puedo decir que tuve una infancia clásica. Era lo que se llama un hijo natural (como si los demás fueran hijos artificiales...), un accidente en cierto modo, al menos para la pequeña ciudad de Ambert, capital mundial del rosario (sic) y, lo que es más, oh sacrilegio, el «padre desconocido» (no tan desconocido como eso...) era, según parece, ¡un refugiado judío! Mi nacimiento fue disimulado lo mejor posible, no en una gruta, sino en una clínica de Vichy. Este nacimiento tuvo pues lugar el 30 de septiembre de 1946 hacia las dos de la madrugada y fue muy difícil. Pero lo importante es que fui concebido el 25 de diciembre de 1945. La concepción, el momento en que el ser comienza realmente a existir y a desarrollarse en el vientre de su madre, data el verdadero nacimiento de cada individuo. El 25 de diciembre es una fecha importante desde hace pronto dos mil años. Para aquellos que creen en el azar, mi vida comienza pues por un azar..."
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        "text": "Luego fue el regreso a Ambert, donde mi pobre madre intentó largo tiempo hacerme pasar por «el hijo de una amiga que guardaba por algún tiempo» ante su padre quien, aunque se lo reprochó mucho al enterarse de la verdad, se mostró conmigo, el poco tiempo en que lo conocí, el más amable de los abuelos. Murió, ¡ay! cuando yo era todavía un niño muy pequeño, y se me contó después la mirada divertida que tenía cuando, habiéndolo visto podar sus árboles frutales, tomé sus tijeras para recortar... ¡sus lechugas!"
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        "text": "Fui criado por mi abuela y mi tía que vivían y, por lo demás, viven todavía juntas. Me enseñaron a leer y me hicieron dar mis primeros pasos, de los cuales conservo además un recuerdo muy preciso, ciertamente la cosa más antigua de mi vida que recuerde."
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        "text": "Hace muy poco tiempo que mi abuela me contó que en 1947 había visto sobre Ambert un aparato extraño que evolucionaba muy rápidamente y sin ruido muy cerca de su casa. Jamás se había atrevido a hablar de ello a quien fuera, por miedo de ser acusada de tener alucinaciones. Sólo después de haber leído mi libro decidió hablarme de ello, al mismo tiempo que decidía adherirse al MADECH. Su adhesión fue, por lo demás, uno de los más importantes alientos que he recibido."
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        "text": "Había en Ambert un viejo hombre del que los niños pequeños tenían miedo y del que las personas mayores se burlaban. Lo habían apodado Jesucristo porque llevaba el cabello muy largo, recogido en un moño, y una magnífica barba. Iba siempre vestido con una larga capa que le llegaba casi a los tobillos y habitaba a un centenar de metros de la casa donde mi madre había encontrado un pequeño apartamento. No trabajaba y nadie sabía de qué vivía, en la minúscula casa situada justo enfrente del colegio municipal. Al crecer, los niños dejaban de tenerle miedo y, como sus padres, comenzaban a burlarse de él, siguiéndolo entre risas y haciéndole burlas con la nariz. Personalmente, no me gustaba jugar con los demás, prefiriendo contemplar los insectos y mirar libros. Me había cruzado varias veces con este hombre en la calle y me había sorprendido su rostro que desprendía una gran bondad y la sonrisa maliciosa que tenía al mirarme. No sabía por qué, pero no me daba miedo y, no viendo nada risible en él, no comprendía por qué los otros niños se burlaban de él."
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        "text": "Una tarde lo seguí, curioso por saber adónde iba, y lo vi entrar en su pequeña casa, dejando la puerta abierta sobre una cocina pequeña muy oscura. Me acerqué y lo vi, sentado en un taburete, que parecía esperarme, con una sonrisa maliciosa. Me hizo señal de acercarme. Entré en la casa y avancé hacia él. Posó su mano sobre mi cabeza y sentí una sensación extraña. Al mismo tiempo miraba hacia arriba y pronunciaba palabras que yo no comprendía. Al cabo de algunos minutos, me dejó marchar, siempre sin una palabra y con la misma sonrisa misteriosa."
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        "text": "Todo esto me había intrigado en el momento, pero lo había olvidado muy pronto. Sólo durante el verano de 1974, al leer un libro prestado por mi madre y que hablaba de la Auvernia misteriosa, pude saber que el padre Dissard, el viejo hombre en cuestión, era el último «Dissard», es decir, el último «papa» de los druidas aún en vida, fallecido por lo demás hace algunos años. Entonces rememoré la escena de mi infancia y volví a pensar en la sonrisa misteriosa del viejo hombre cada vez que me cruzaba con él en la calle, es decir, todos los días dado que éramos vecinos o casi. Sé ahora exactamente a quién se dirigía al mirar hacia arriba y pronunciar esas misteriosas frases, así como sé exactamente qué era el aparato luminoso y silencioso que había visto mi abuela. Otra cosa me vuelve, es que a partir de la escena que se había desarrollado en casa del padre Dissard, me dormía cada noche contando cierto número de veces hasta nueve, cifra que volvió muy frecuentemente en mi vida, como un código que me habría sido atribuido. Jamás había podido explicar esta súbita costumbre, surgida cuando sabía contar desde hacía varios años mucho más allá de nueve y cuando no podía pues tratarse de un adiestramiento maquinal. Tenía siete años cuando este acontecimiento se produjo."
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        "text": "En aquella época, lo que más contaba para mí eran los animales, que adoraba dibujar a lo largo de los días cuando no organizaba carreras de caracoles... Atraído por la vida animal, no soñaba entonces más que con llegar a ser explorador, a fin de poder acercarme a la fauna misteriosa de las selvas vírgenes."
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        "text": "Pero a los nueve años (otra vez el nueve) todo iba a cambiar. Primero descubría lo que iba a convertirse para mí en una verdadera pasión: la velocidad sobre todo lo que es capaz de rodar, con o sin motor, la velocidad y sobre todo el equilibrio, el sentido de las trayectorias y la lucha contra mí mismo, contra mis propios reflejos, la dominación perfecta del cuerpo por el espíritu en definitiva."
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        "text": "Fueron primero locas bajadas en una pequeña bicicleta casi sin frenos y me pregunto cómo puede ser que no cayera una sola vez. Para complicarlo todo, me apostaba en lo alto de un puerto y esperaba a que pasara un coche rápido. Entonces me lanzaba a una vertiginosa persecución, alcanzaba y adelantaba al automóvil, ante la mayor sorpresa del conductor, y, llegado al final de la bajada, daba media vuelta y volvía a esperar arriba otro coche..."
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        "text": "Algunos meses más tarde asistí por azar al paso del tour de Francia automovilístico y fue el «flechazo»; ¿se podía pues conocer las alegrías de la velocidad sin tener que pedalear para remontar las cuestas? ¿Y se podía hacer de ello el oficio propio? Estaba decidido, como se puede decidir a los nueve años: ¡seré piloto de carreras!"
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        "text": "A partir de aquel día mi vida no estuvo ya centrada más que en la competición automovilística, ninguna otra cosa me interesaba y no veía la utilidad de aprender todo lo que se me contaba en la escuela, ¡puesto que iba a ser piloto de carreras! Los tebeos fueron reemplazados por muy serias revistas automovilísticas y me puse a contar impacientemente el número de años que me separaban de la edad del permiso de conducir."
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        "text": "Es también a los nueve años cuando conocí por primera vez el internado. Mi madre, desesperada por el hecho de que ya no quería hacer nada en la escuela y de que repetía sin cesar que eso no me serviría para nada para ser piloto de carreras, había decidido ponerme en el internado Notre-Dame-de-France, en Le Puy-en-Velay. Esperaba que así, sin revista de deporte automovilístico, me pusiera a trabajar, y no se equivocaba en cierto sentido. Pero conservo de todos modos un muy mal recuerdo de aquel primer internado, ciertamente porque me pusieron allí demasiado joven. Recuerdo numerosas noches pasadas llorando en aquel inmenso dormitorio donde lo que, creo, más me faltaba era la posibilidad de encontrarme solo para meditar. Esta carencia, que me hacía llorar noches enteras, aumentó —como todas las carencias en el plano emocional o afectivo— mi sensibilidad ya muy grande. Descubrí entonces la poesía."
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        "text": "De todas formas, siempre había estado más atraído por el francés que por las matemáticas, pero siempre como lector interesado y pasivo. Allí me vino el deseo, la necesidad de escribir y, si era posible, en verso. Si las matemáticas me interesaban siempre tan poco, estaba ahora en el buen promedio en esa materia como en todas las demás, salvo en francés y sobre todo en redacción donde era regularmente primero por poco que el tema me gustara. Escribí toda una colección de poesías y gané el primer premio de un concurso de poemas."
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        "text": "Lo más sorprendente es que, aunque no estaba bautizado, estaba en un internado regentado por hermanos católicos con todo lo que eso implica (oración antes de comer, de acostarse, de levantarse, de estudiar, etc.), incluidas las misas cotidianas con comuniones... Cuando, al cabo de seis meses de comuniones cotidianas, los hermanos se dieron cuenta de que no estaba bautizado, parecieron completamente espantados. Yo lo encontraba divertido; era incluso el único momento que me gustaba en sus misas, esa degustación gratuita de miga de pan fundente..."
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        "text": "Es también a los nueve años cuando me hice púber y eso me gustó mucho e incluso me consoló de mi soledad incompleta al descubrir placeres desconocidos y secretos, que ningún otro entre los niños de nueve años que dormían en aquel dormitorio parecía aún conocer."
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        "text": "Es por fin a los nueve años cuando estuve por primera vez enamorado, enamorado como se puede estar a esa edad. Ante mis buenos resultados escolares, mi madre había aceptado no volver a ponerme en internado y me encontraba en el colegio municipal de Ambert en clase de octavo. Ella estaba allí, también tenía nueve años o casi, se llamaba Brigitte y yo era tímido y me ruborizaba, por tanto ridículo."
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        "text": "Había bastado una mirada en el transcurso de una visita médica, un gesto de pudor para ocultar a mis ojos un torso donde evidentemente no había nada que ver, para desencadenar en mí un sentimiento de ternura y un inmenso deseo de proteger a este ser aparentemente tan frágil."
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        "text": "Me encontré al año siguiente en el mismo liceo, en séptimo, en compañía de este primer amor con quien ni siquiera me atrevía a hablar. Había conseguido de todos modos instalarme al principio del año escolar en el pupitre situado justo delante del suyo, así podía volverme de vez en cuando y admirar el rostro amado. No tenía más que diez años y pensaba siempre en ella."
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        "text": "El hecho de estar en clase muy cerca de ella me estimuló y me puse a trabajar lo suficiente para no repetir más. Pasé pues a sexto siempre sin el menor gusto por los estudios pero, ay, cambiábamos siempre de clase, teniendo ahora profesores en lugar de un solo maestro. Estaba pues casi siempre lejos de ella y casi ya no trabajaba. Tanto y tan bien que el año siguiente me encontré en internado en un pequeño pueblo situado a una treintena de kilómetros de Ambert: Cunlhat."
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        "text": "Allí era aún peor que en Le Puy-en-Velay. Estábamos unos sobre otros en un pequeño dormitorio casi nada caldeado y, sobre todo, no había casi ninguna disciplina y los más grandes, por tanto los más fuertes, hacían reinar su ley. Creo que es allí donde me puse a odiar verdaderamente la violencia. Un día, teniendo tan harto de ser brutalizado por los chicos más fuertes que yo sin que se tomara ninguna medida contra ellos, partí a pie por la carretera, bien decidido a recorrer los treinta kilómetros que me separaban de la casa materna. Nadie se había dado cuenta de mi partida y cuando el director de la escuela me alcanzó en coche, ya había recorrido cerca de diez kilómetros."
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        "text": "Fui, para mi gran alegría, puesto de patitas en la calle y me encontré a mitad del año escolar, externo en casa de los hermanos en Ambert. Oh alegría, podía cruzarme todos los días en la calle con Brigitte, cada vez más bella y cuya duodécima primavera había hecho brotar deliciosamente el corpiño."
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        "text": "Cada vez menos interesado por los estudios, comencé entonces a gustar las alegrías de hacer novillos, sobre todo porque no apreciaba mucho encontrarme «en casa de los curas», los cuales por lo demás se habían apresurado a aconsejar a mi madre que me hiciera bautizar... Afortunadamente, ella prefirió esperar a que yo tuviera la edad de comprender para pedirme mi opinión."
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        "text": "Lo que me hubiera gustado, en aquella época, es llegar a ser mecánico, pues había sabido que eso era útil para ser piloto de carreras. Mi madre, que deseaba que yo llegara a ser ingeniero, quería a toda costa que prosiguiera mis estudios y no aceptó que entrara como aprendiz en un garaje. Esta nueva vejación me devolvió las ganas de escribir poemas y me puse a recorrer el campo con un cuaderno en la mano en lugar de seguir mis clases."
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        "text": "A los catorce años me encontré de nuevo en internado, esta vez en Le Mont-Dore, en un colegio donde se aceptaba a los niños que ninguna otra escuela del departamento debía ya querer. Estaba en compañía de una recua de zánganos y de cabezas duras bastante interesante. Es una de esas cabezas duras, uno de los «cabecillas» del internado, quien fue responsable de la orientación de los diez años siguientes de mi vida. Se llamaba Jacques y tocaba la guitarra eléctrica, lo que me impresionó mucho. Ya en las vacaciones de Navidad me hice regalar por mi abuela una magnífica guitarra y Jacques me enseñó algunos acordes. Entonces me puse a poner música a mis poemas y me di cuenta de que eso aparentemente gustaba mucho a quienes me escuchaban. Comencé a hacer algunos concursos radiofónicos de aficionados que ganaba casi siempre, en cuanto llegaron las grandes vacaciones."
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        "text": "Es también en el transcurso de aquellas grandes vacaciones cuando conocí el amor físico por primera vez, con la camarera de un bar que había sido encantada por mis canciones. Tenía veinte años y no me enseñó gran cosa fuera de los poderes de la guitarra sobre el sexo femenino."
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        "text": "El año siguiente, tenía quince años y más que nunca ganas de vivir mi vida. Un día tomé mi guitarra bajo el brazo, una pequeña maleta y adiós el internado y esos estudios poco interesantes; tomé la ruta de París en autostop."
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        "text": "Tenía dos mil francos antiguos en el bolsillo y el corazón lleno de esperanza. Iba por fin a ganar mi vida yo solo y poder ahorrar para sacar mi permiso de conducir a los dieciocho años para llegar por fin a ser piloto."
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        "text": "Golpe de suerte, fui recogido por un hombre que conducía un coche que ocultaba aceleraciones fulminantes bajo el vestido de una berlina muy formal y, cuando este hombre me dijo su nombre y que era piloto de carreras, pude decirle en qué coche había corrido y las clasificaciones que había obtenido. Quedó halagado y asombrado, él que no era tan conocido, de encontrar a un joven muchacho que se acordaba de su palmarés. Me contó que había sido payaso y que ahora tenía un garaje en el Suroeste. Me invitó a cenar al llegar a París y hasta me ofreció una habitación en el hotel donde se hospedaba. Allí charlamos un poco en los salones con dos jóvenes mujeres que eran azafatas de bar y habían terminado su jornada; canté algunas canciones y nos fuimos a acostar cada uno con una de esas encantadoras compañeras. Allí fui realmente iniciado en las cosas del amor físico."
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        "text": "A la mañana siguiente partí discretamente pues quería encontrar una habitación y cabarets interesados por mis canciones. No encontré ni lo uno ni lo otro y pasé mi segunda noche en París en el metro con los vagabundos. Ya no tenía ni un céntimo y el hambre se hizo sentir a la mañana siguiente. Pasé mi jornada vagando y desesperando un poco de salir adelante. Pero, por la noche, vi a un hombre que tocaba el acordeón en la terraza de un café, y los clientes le lanzaban monedas. Decidí intentar hacer lo mismo y eso funcionó enseguida muy bien. Estaba salvado."
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        "text": "Viví así durante tres años, durmiendo a menudo en cualquier sitio y comiendo un bocadillo de vez en cuando. Pero hacía enormes progresos y un día fui contratado en un pequeño cabaret de la orilla izquierda. Ganaba diez francos por velada y tenía quince francos de taxi para regresar a la colina de Montmartre donde habitaba una pequeña habitación... ¡Pero tenía (en muy pequeño...) mi nombre en el cartel! Y ya me veía en lo más alto de ese cartel dado el éxito que tenía cada noche. Encontré un día al comediante Jean-Pierre Darras quien me aconsejó seguir cursos de arte dramático a fin de mejorar mi presencia en escena y, como no tenía los medios, se las arregló para que pudiera seguir los cursos del T.N.P. gratuitamente. Durante tres meses seguí pues los cursos Dullin, luego abandoné pues no me sentía en absoluto atraído por el teatro."
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        "text": "Me presentaba entonces bajo el seudónimo de Claude Celler, que había elegido en homenaje al esquiador y campeón automovilístico Tony Sailer, modificando su ortografía para que con mi verdadero nombre de pila formara iniciales dobles: C.C."
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        "text": "Ganaba entonces numerosos concursos radiofónicos y, presentándome en varios cabarets, lograba vivir más o menos bien y sobre todo ahorrar con qué sacar mi permiso de conducir a los dieciocho años precisos como estaba previsto. Pero eso no era suficiente para llegar a ser piloto. Había que primero hacerse un nombre para esperar ser contratado por una marca y, para ello, había que tener un coche competitivo y participar en algunas pruebas como independiente y, si era posible, ganarlas. Ahora bien, un coche competitivo cuesta muy caro. Tenía que continuar ahorrando para poder esperar adquirir tal vehículo. Continué pues presentándome y tratando de hacer ahorros. Muchos amigos autores-compositores habían grabado discos y eso les reportaba, según parece, mucho dinero. Decidí pues intentar grabar uno, teniendo ahora más de ciento cincuenta canciones en mis cajones."
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        "text": "La primera casa de discos donde me presenté me propuso un contrato de tres años que acepté firmar. El director de esta casa de discos era Lucien Morisse, director de la estación de radio «Europe N° 1», que había lanzado a enormidad de cantantes conocidos. Mi primer disco conoció un éxito honesto y el segundo, gracias a una canción que se llamaba «Le miel et la cannelle» (La miel y la canela), fue aún más apreciado. Quizá las palabras les permitan recordar la música pues pasaba muy a menudo por la radio."
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        "text": "Huele a miel y a canela\nHuele a vainilla y a amor\nHuele a miel y a canela\nMuchachas que siempre amaré."
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        "text": "La primera era morena y se llamaba Margot\nDe noche al claro de luna tocábamos el caramillo\nYo tomé la ruta de sus ojos\nY el camino sin duda de sus cabellos."
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        "text": "La segunda era rubia y se llamaba Marielle\nLos senderos de su ronda aún los recuerdo\nYo tomé la ruta de sus ojos\nY el camino sin duda de sus cabellos."
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        "text": "La tercera era pelirroja y se llamaba Marion\nPor su linda carita y su pícara enagua\nYo tomé la ruta de sus ojos\nY el camino sin duda de sus cabellos."
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        "text": "No llores, amigo, mañana es la primavera\nSon tan lindas y tú no tienes veinte años\nYo tomé la ruta de sus ojos\nTú, tú tomarás la ruta de sus cabellos."
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        "text": "Daba entonces numerosos espectáculos y participaba en numerosas giras. Todo marchaba bien e incluso tuve el placer de verme seleccionado para participar en la Rosa de Oro de la canción francesa en Antibes."
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        "text": "Pero quienes me guiaban sin duda no querían que yo llegara a ser un artista demasiado conocido. Esta etapa de mi vida había sido prevista para desarrollar mi sensibilidad y acostumbrarme a expresarme en público, pero nada más."
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        "text": "Un día, mientras todas las mañanas se anunciaba por la radio que estaba entre los concursantes seleccionados para la Rosa de Oro que tendría lugar una semana más tarde, Lucien Morisse me llevó aparte y me explicó que estaba obligado a retirarme del concurso, que comprendería por qué más tarde pero que no podía decirme más en aquel momento. Y no participé en aquella Rosa de Oro."
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        "text": "Continué pues viviendo modestamente de la canción y me di cuenta de que jamás ganaría con qué ofrecerme aquel coche para lanzarme a las carreras. Así, cuando me propusieron llegar a ser representante de la casa de discos donde había grabado, acepté inmediatamente, persuadido de que así lograría en algunos meses poner suficiente dinero de lado."
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        "text": "Me encontré en Burdeos, desde donde me ocupaba de una quincena de departamentos de los que tenía la responsabilidad como agente comercial. Permanecí allí un año y me detuve en cuanto tuve con qué comprarme (por fin...) un vehículo competitivo."
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        "text": "Ay, no tuve más que el tiempo de rodar ese coche cuando un amigo lo destruyó en un accidente... Pero había escrito nuevas canciones durante aquel año pasado en el Suroeste y un amigo adinerado me empujó a hacer de nuevo un disco que él mismo financiaría."
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        "text": "Pasé un nuevo año viviendo de mis versos, luego, como para hacerme cambiar definitivamente de vía, tuve un accidente de coche muy grave. En el transcurso de una gira demasiado fatigante me había dormido al volante y había chocado contra un muro de pleno a cerca de cien kilómetros por hora. En aquel lugar más de diez personas ya se habían matado. Salí de ello con varias fracturas, pero vivo."
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        "text": "Inmovilizado más de tres meses, mis ahorros se habían esfumado y ¡seguía sin estar en las carreras! Yo, que había soñado con debutar a los dieciocho años, a los veintidós no había participado todavía en ninguna prueba..."
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        "text": "A fuerza de ir a los circuitos como espectador, me había dado cuenta del entusiasmo de los jóvenes por este deporte y del número de muchachos que deseaban llegar a ser pilotos y no sabían cómo abordar el problema. Por lo demás, yo no sabía mucho más que ellos y me dije que el mejor medio que podía encontrar de acercarme a este medio era encontrar una profesión que explotara este entusiasmo de los jóvenes por esta especialidad. Sabía escribir, el vínculo estaba del todo encontrado: podía ser periodista en una revista de deporte automovilístico. Tomé algunos contactos con periódicos especializados, pero en vano pues muchos otros jóvenes habían tenido la misma idea."
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        "text": "Noté entonces un pequeño anuncio en «L'Équipe», en la página automovilística: se buscaban reporteros-fotógrafos incluso principiantes. Escribí y se me respondió que mi candidatura era retenida y que tenía que abonar ciento cincuenta francos por gastos de expediente. A cambio recibiría un carrete a fin de hacer un reportaje de prueba sobre un tema de mi elección. Envié el dinero, recibí el carrete y efectué el reportaje, evidentemente sobre una carrera automovilística, que reenvié a la dirección indicada."
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        "text": "Recibí muy rápido una carta invitándome a telefonear a Dijon donde estaba la sede de la empresa que había puesto el pequeño anuncio. Encontré a continuación al patrón de esta sociedad «de edición», un hombre de una treintena de años que decía haber «hecho fortuna» en los Estados Unidos en la fotografía, que parecía muy interesado por mis ideas concernientes a la creación de una revista de deporte automovilístico dirigida a los jóvenes que querían llegar a ser pilotos de carreras. Me propuso finalmente contratarme como redactor jefe de un periódico que debía salir algunos meses más tarde. Me hizo visitar la fábrica que debía comprar para instalar allí la imprenta, me presentó al impresor de Dijon que contrataba como director, y me mostró la casa donde podría habitar con mi mujer, a dos pasos de mi oficina. Le respondí que eso me convenía a condición de que pudiera correr y ocuparme de carreras. Me dijo entonces que si lo prefería, también necesitaría a una persona capaz de dirigir un servicio de competición, pues contaba con lanzar el nuevo periódico haciendo correr coches de carreras pintados con sus colores. Eso me permitía estar del todo metido en el asunto y acepté llegar a ser director del servicio de competición de esta sociedad."
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        "text": "Una semana después me mudé con mi mujer de París a Dijon. Estaba casado desde hacía unos tres meses y mi mujer esperaba a mi hija. Había conocido a Marie-Paule en el mes de junio y no nos habíamos vuelto a separar desde el primer día de nuestro encuentro. Nos habíamos casado tres meses más tarde, únicamente en relación con su familia que ya estaba muy chocada de que no quisiéramos casarnos religiosamente, familia llena de viejos principios donde pude asistir, al principio, a oraciones antes de las comidas..."
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        "text": "Mi estancia en Dijon no duró más que dos meses, sin el menor salario, y resultó que el rico americano que quería crear un periódico salía en realidad de prisión y ¡no tenía ni un sou!!! Había estafado una suma de dinero que variaba entre ciento cincuenta y trescientos francos a más de quinientos jóvenes que soñaban, como yo, con llegar a ser pilotos de carreras o reporteros-fotógrafos. Había trabajado dos meses para nada y me encontraba con mis ideas y sin un sou."
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        "text": "Esta vez decidí lanzarme yo solo al gran baño de la edición. Emigré a Clermont-Ferrand, cerca de mi madre a fin de hacerle conocer la alegría de ser pronto abuela, y creé una casa de edición a fin de publicar una revista «a mi idea». Esta revista nació pronto gracias a un impresor también apasionado del deporte automovilístico y que aceptaba correr el riesgo de hacerme crédito, a mí que no tenía ninguna garantía que darle."
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        "text": "Este periódico arrancó a toda velocidad y se convirtió muy rápido en uno de los primeros en su especialidad. Es más, me reservé lo más interesante: a saber, las pruebas de los nuevos modelos en el magnífico circuito de Mas-du-Clos, en la Creuse, y en la carretera. Pude así ser introducido en el difícil medio de las carreras y hacerme prestar coches para correr. Mi sueño se realizaba por fin, y pude constatar que además era muy dotado, ganando numerosas victorias desde mis debuts en coches que no conocía."
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        "text": "Viví allí tres maravillosos años, progresando sin cesar en el plano del pilotaje y técnico y viviendo al cien por cien en el medio que amaba: el del deporte automovilístico. Debo decir que experimentaba un verdadero goce en empujar sin cesar mis límites y controlar cada vez mejor mis reacciones y mis reflejos. Ni el ruido del motor ni el olor de gases quemados me interesaban y debo confesar que me complacía en soñar con una reglamentación que obligara a los constructores de coches de carreras a hacer vehículos que no emitieran ningún olor y no hicieran ningún ruido, a fin de gozar de las solas sensaciones del pilotaje en su nivel más puro."
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        "text": "Y todo fue trastornado el 13 de diciembre de 1973..."
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        "text": "He aquí pues, a grandes rasgos, cuáles fueron los acontecimientos que precedieron al extraordinario día del 13 de diciembre de 1973 en que, en el cráter de un volcán de Auvernia, el Puy-de-Lassolas, encontré por primera vez al extraterrestre, o más exactamente al Eloha (en plural Elohim) a quien debía volver a ver seis días seguidos en el mismo lugar y quien, cada vez durante una hora aproximadamente, me dictó El Libro que dice la Verdad y sus fantásticas revelaciones. Por lo demás, había llamado erróneamente a este lugar el Puy-de-la-Vache, que es el nombre del volcán situado justo al lado del Puy-de-Lassolas."
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        "text": "Los primeros días, debo confesar que me pregunté si me atrevería a hablar de todo esto a quien fuera. Puse primero en limpio las notas que había tomado lo mejor posible, pero demasiado rápido mientras mi interlocutor hablaba. Cuando esto estuvo terminado, envié el manuscrito original a una casa de edición que juzgaba seria, pues a mi conocimiento no editaba obras esotéricas o de ciencia ficción, y tenía evidentemente interés en que este mensaje de una importancia capital para la humanidad no se encontrara ahogado en una colección de aventuras misteriosas o de libros negros que cultivaran el gusto de la gente por las ciencias paralelas. Marcel Jullian, que dirigía esta casa de edición, me hizo venir a París y me dijo que eso era sensacional pero que era absolutamente necesario que contara mi vida antes de hablar del mensaje y que habría quizá «algunas pequeñas cosas que cambiar». De todo eso no había absolutamente ninguna cuestión."
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        "text": "No quería contar mi vida en cien páginas y dar, después, el mensaje que se me había entregado, como si mi personalidad fuera tan importante como lo que había sido encargado de revelar. Quería hacer editar el mensaje y únicamente el mensaje, aunque eso no hiciera un libro muy grueso y por tanto no muy interesante para un editor."
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        "text": "Pedí pues al señor Jullian que me devolviera mi manuscrito. Me respondió que no lo tenía pues un lector se lo había llevado, pero que, en cuanto este estuviera de vuelta, me lo reenviaría por correo."
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        "text": "De vuelta en Clermont-Ferrand, recibí poco tiempo después un telegrama pidiéndome que viniera a París para participar en la emisión televisada de Jacques Chancel, Le Grand Échiquier. Este último, director de una colección en la casa de edición donde había enviado mi manuscrito, lo había leído y había comprendido que eso era absolutamente fantástico, que se me creyera o que no se me creyera. Participé pues en esta emisión y los miles de cartas que recibí después mostraron que, si algunos reían, muchos tomaban la cosa muy en serio y deseaban ayudarme. Pero los días pasaban y mi manuscrito seguía sin volver. Escribí una carta certificada al editor que me respondió que el manuscrito me sería reenviado pero que aún no lo habían encontrado."
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        "speaker": "Narrator",
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        "text": "Al cabo de diez días me dirigí de nuevo a París a fin de hacer «algo» pues ya nadie quería responderme cuando telefoneaba para preguntar si lo habían encontrado. El célebre modisto Courrèges, que me había contactado a raíz de mi paso por la televisión pues le interesaba, aceptó acompañarme a casa del editor a fin de ver qué se hacía exactamente de este manuscrito. El señor Jullian nos dijo que el lector que había tomado el mensaje se había ido de vacaciones con él y que no se sabía dónde localizarlo... extraño, extraño... Es finalmente el señor Courrèges quien logró recuperar el manuscrito y quien me lo entregó en propia mano. Sigo preguntándome si estaba realmente extraviado o si se buscaba impedir su publicación. Y si verdaderamente en esta casa de edición se extravían tan fácilmente los manuscritos, desaconsejo a los autores enviar allí sus originales..."
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        "speaker": "Narrator",
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        "text": "Asustada por este contratiempo y ante el número de cartas que emanaban de gente deseosa de procurarse el libro que contenía el mensaje desde su aparición, Marie-Paule me propuso dejar su empleo de enfermera para consagrarse a la edición y a la difusión de este documento excepcional. Acepté, pues estaba seguro de que así tendría un control permanente de la utilización de estos escritos."
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        "speaker": "Narrator",
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        "text": "Cesé inmediatamente de ocuparme de la revista automovilística, ocupación incompatible con la seriedad de la misión que me había sido confiada, y en el otoño de 1974 el libro salía de las prensas de la imprenta."
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        "speaker": "Narrator",
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        "text": "El choque nervioso ocasionado por este imprevisible trastorno de mi existencia había tenido por consecuencia darme dolores de estómago que llevaban casi a un comienzo de ulceración, una gastritis seria que me había hecho sufrir todo el invierno. Ninguna medicación pudo cambiar nada, y sólo cuando decidí recobrar un poco de calma entregándome a sesiones de respiración y de meditación los dolores se desvanecieron como por encanto."
      },{
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        "text": "Había, en el mes de junio, participado en una emisión de televisión animada por Philippe Bouvard: Samedi-Soir; este último, sarcástico como es su costumbre, había disfrazado a su asistente de «marciano», con antenas rosas y un mono verde para preguntarme si el personaje que había encontrado se parecía a eso..."
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        "speaker": "Narrator",
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        "text": "Pero el público, interesado por las pocas cosas que se me había dejado decir, escribió numeroso para reprochar a Philippe Bouvard no haberme tomado en serio. Y ante los miles de cartas que recibió, decidió hacerme volver para rehacer otra emisión donde podría decir un poco más..."
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        "text": "Persuadido de que, de todas formas, no se me dejaría decir lo suficiente, decidí alquilar la Salle Pleyel para una fecha situada justo después de la emisión de televisión y anunciar a los telespectadores interesados que daba una conferencia en aquel lugar dentro de algunos días. Había alquilado una sala de ciento cincuenta plazas con opción sobre la de quinientas plazas no sabiendo en absoluto cuántas personas tendrían ganas de molestarse para oírme: ¡hubo más de tres mil personas! Hubo que evacuar la sala por razones bien comprensibles de seguridad, no dejar penetrar más que el número previsto y anunciar a los demás que daría otra conferencia algunos días más tarde en la gran sala de dos mil plazas. Evidentemente, mucha gente no se fue de buena gana, habiendo recorrido algunos varios centenares de kilómetros..."
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        "speaker": "Narrator",
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        "text": "Finalmente todo se desarrolló bien y pude constatar que, fuera de los inevitables burlones que por lo demás lograba volver ridículos por la propia poca dimensión de sus preguntas, un gran número de gente estaba lista para ayudarme y sostenerme. Yo, que tenía un «pánico escénico» espantoso, un pánico como jamás había conocido cuando cantaba, todo se desarrollaba sin problema, las respuestas a las preguntas más difíciles venían solas a mis labios. Me sentía verdaderamente ayudado desde lo alto, como me había sido prometido. Tenía la impresión de oírme responder cosas que era incapaz de encontrar yo solo. Algunos días más tarde tuvo lugar la segunda conferencia. Tenía mucho miedo de que la gente que no había podido entrar la primera vez no volviera y de encontrarme con una sala alquilada muy cara tres cuartos vacía sobre los brazos. Tanto más cuanto que no había habido otra publicidad desde aquella emisión de televisión salvo un pequeño suelto en France-Soir, el único periódico que había aceptado, en tres líneas, anunciar esta segunda conferencia. ¡Hubo de nuevo más de dos mil personas y la sala estaba llena! Era un triunfo. Esta vez ya no tenía ninguna duda en cuanto al éxito de mi misión."
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        "text": "Así, desde el mes de septiembre, he podido, en el transcurso de una cuarentena de conferencias, ver cuáles eran las preguntas que volvían más a menudo y he visto el número de los miembros del MADECH aumentar sin cesar y las oficinas regionales estructurarse en todas las grandes ciudades de Francia, en torno a los miembros más dinámicos. He visto también a periodistas ejercer verdadera y bien su oficio, que consiste en informar a su público escribiendo o diciendo exactamente lo que han visto o lo que han leído, y a otros relatar, como los del periódico Le Point, cosas mentirosas y, incluso después de cartas certificadas que les recordaban que, conforme al derecho de respuesta, deben rectificar el artículo difamatorio, no rectificar exactamente estos escritos; otros aún, como los del periódico La Montagne, simplemente negarse a anunciar a sus lectores que daba una conferencia en Clermont-Ferrand, abusando por otra parte del hecho de que este periódico es el único diario de la región."
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        "text": "El jefe de las informaciones de este periódico me recibió por lo demás y me declaró que jamás se hablaría de mí ni de mis actividades en su periódico. Todo esto porque, en mi primera emisión de televisión, no habían apreciado que no los informara a ellos los primeros antes de hablar de todo esto a la ORTF... ¡Sombría historia y bella imagen de la libertad de expresión! Hasta se negaron a pasar una publicidad pagada que anunciaba dicha conferencia. Mientras que en páginas enteras se desplegaban en el mismo periódico publicidades de películas pornográficas... En cuanto al periódico Le Point, había simplemente transformado un paseo de los miembros del MADECH por los lugares del encuentro en una cita fallida con los Elohim... Y el truco está hecho para intentar ridiculizar a una asociación que empieza. Es evidentemente más fácil y menos peligroso atacar, en un periódico de gran difusión, al MADECH antes que a la Iglesia y a sus dos mil años de usurpación. Pero un día vendrá en que aquellos que han buscado ocultar o deformar la verdad lamentarán sus errores."
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